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Santiago Alberione
Intuye las potencialidades de los instrumentos de comunicación social puestos al servicio del Evangelio. Enseña que la prensa, el cine, la radio, la televisión ... constituyen hoy las más urgentes y eficaces obras de apostolado. |
Tecla Merlo
Quisiera tener mil vidas para dedicarlas a este noble apostolado. |
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| Santiago Alberione, tan frágil que lo quebraba el viento y tan fuerte como una roca de los Alpes, tan joven en edad y visión profética que no fue creíble para muchos adultos de su tiempo. Pasó por la vida en puntas de pie, a menudo en plegaria y pensando cómo ser apóstoles hoy." A fines del siglo XIX, el Papa León XIII, convocó a toda la Iglesia a despedir el siglo y a recibir el nuevo, orando. El joven Alberione (16 años) participó con otros seminaristas en una solemne celebración que se realizó en la Catedral de Alba (Italia).Terminada la Hora Santa de la noche del 31 de diciembre del 1900, Santiago siguió orando durante horas. Se preguntaba: ¿Señor, qué quieres que haga? En esa oportunidad, iluminado por una luz especial que venía de la Hostia, comprendió la Palabra de Jesús: "Venid todos a mí" Se sintió llamado a suscitar en la iglesia un nuevo impulso misionero, que utilizando la prensa y todos los medios de comunicación, anunciasen el Evangelio a todo el mundo. "Debo hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo", -se decía-. |
Hna: Tecla Merlo a sus veinte años se encontró por primera vez, con el P. Alberione; hombre, pionero del siglo xx, que creía en la fuerza evangelizadora de los medios de comunicación, y en la capacidad de la mujer para colaborar en este campo. Después de hablarle del poder de la prensa, invitó a Tecla Merlo a colaborar con él para fundar una congregación femenina dedicada a la difusión del mensaje cristiano a través de los medios modernos de comunicación. Tecla dio su asentimiento y gracias a ella, a su fe, creatividad, inteligencia y entusiasmo comenzó la congregación de las Hijas de San Pablo, en 1915.
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