JUEVES SANTO
Categorias: Merodio | Etiquetas: Testimonio
CELEBRACIÓN DE LA SANTA CENA
Solamente la finura de Jesús, en aquel primer jueves Santo de la historia, puede reunir a los suyos alrededor de la mesa, para despedirse de ellos.
Los discípulos que no acaban de entender, al mirarlo se dan cuenta de que su rostro muestra preocupación e intuyen que las cosas no van bien.
Sus palabras, suenen enigmáticas e incluso ininteligibles, todos están expectantes: “Nadie me quita la vida. Yo la doy voluntariamente”
Mientras, en otros rincones del mundo, hay gente a la que no le importa segar una vida impunemente; no hay nada que justificar, nos dicen, esas vidas estorban y eso basta.
Y yo me pregunto ¿qué nos está pasando a los que vivimos en este momento de la historia para tolerar tales aberraciones? El día que el mundo entienda la importancia de “dar vida” los decretos ley desaparecerán; es más, ni siquiera importará que existan porque ya no servirán para nada.
Las personas habremos optado por la vida y optar por la vida es elegir al ser humano e implícitamente a Dios.
EN LA MESA CON JESÚS
- No se puede entender nada de la Santa Cena si no somos capaces de unir el signo y el compromiso. El cáliz que presidió la Cena, y que se ofreció como bebida de salvación, es el mismo vivido por Cristo cuando dice al Padre “aparta de mí este Cáliz”. Por eso, no podemos quedarnos sólo con los signos, hemos de tratar de llegar al Corazón de Cristo.
Jesús ha hecho todo lo que se puede hacer por amor. Ha tomado su vida y la ha ofrecido, en un acto de confianza.
Pero dar la vida duele. Dar la vida cuesta. Por eso, cuando notemos que el amor nos empuja a ofrecernos, a entregarnos, a comprometernos… nos daremos cuenta de que ese empuje nos llega de lejos, nos llega de más arriba que nosotros. Son los frutos de amor que rebosan de la Cruz Salvadora de Cristo.
Señor:
Nosotros también queremos sentarnos alrededor de tu mesa, pero queremos hacerlo al lado de los que están viviendo momentos difíciles.
Queremos tenderles nuestra mano y nuestro esfuerzo, porque a su lado, seremos capaces de darte las gracias por entregar tu vida, para salvar a cuantos tienen la suya amenazada de muerte.
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