
La Ciudad de la Alegría
Categorias: Mesa | Etiquetas: Solidaridad
Con profundo agradecimiento
a las mujeres de Bukavu,
que están creando desde
su dolor, su lucha y su esperanza
una experiencia inédita.
Como una lluvia lenta y mansa,
como diminutos copos que acarician
y que van creando una capa de nieve
sobre el barro de esta
tan larga oscuridad,
se van sembrando
semillas de transformación
contra la cizaña de la hostilidad,
contra tantos miedos y silencios:
así será la paulatina transformación
de las reglas del poder
y del sometimiento.
El eco persistente y audaz
que anida en lo más íntimo
de su más íntima intimidad,
más allá del polvo asentado
sobre capas de violencia y desprecio,
hará surgir el ánima, el deseo,
la vertiente ardiente y oculta.
Entonces las niñas de los ojos
alcanzarán a vislumbrar
un horizonte desconocido,
y una mirada atrevida, firme,
decidida, derribará los muros
de la incomprensión y la ingratitud.
Los brazos entrelazados,
el placer de vivir una vida buena,
la charla sosegada
sobre los hechos cotidianos,
la confidencia íntima, la complicidad,
la lucha común, el esfuerzo
por visibilizar y evidenciar,
serán los comunes senderos
para poder gozar
de las pequeñas, agradables
y valiosas cosas de cada día.
Y estos sueños,
impregnados de barro, dudas,
incertidumbres y desaliento,
pero alimentados por la confianza,
la determinación, el desafío,
la sonrisa y la esperanza,
destruirán las alambradas,
ahuyentarán los prejuicios.
Implantarán por decreto ley
la paridad sin condiciones,
la justicia revestida de ternura,
los colores de la vida más allá
de la dicotomía
entre el blanco y el negro,
el cuidado como norma básica
de atención a los más necesitados,
y el amor, como primer artículo
de una nueva Constitución,
de mujeres libres, felices,
y hombres que las acompañan
en este camino de liberación.
Se abolirán las fronteras
y se pondrá en su lugar un cartel
que anuncie a quien desee entrar
y compartir estos ideales:
Ésta es la Ciudad de la Alegría.
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